Raúl Rivero prefiere vivir en Cuba y expresar libremente sus opiniones

Liberado esta semana tras 20 meses de cárcel, el escritor nacido en 1945 en Morón, Camagüey, fue uno de los 75 disidentes detenidos en el 2003 por acusaciones de colaborar con Estados Unidos para socavar el gobierno.

Este año, las autoridades han excarcelado a 13 presos de ese grupo por problemas de salud, seis de ellos esta semana.

 »Tengo la impresión de que ese proceso va a seguir », pues el gobierno pretende mejorar su imagen, declaró Rivero.

Las excarcelaciones de estos activistas obedecen a un complejo conjunto de factores y negociaciones internacionales, declaró el escritor, que durante años fue periodista de medios oficiales hasta que rompió con éstos en la década pasada.

Tras las detenciones, el gobierno español del conservador José María Aznar impulsó duras sanciones contra la isla por parte de la Unión Europea, pero el nuevo gabinete de José Luis Rodríguez Zapatero, de corte socialista, reevaluó esa política y se pronunció por el diálogo.

Para Rivero, las presiones iniciales y el posterior gesto negociador contribuyeron a las excarcelaciones.

Sin embargo, no espera una apertura en el sistema de la isla en su conjunto y considera que el gobierno tuvo sus triunfos de esta contienda.

El encarcelamiento masivo  »fue un golpetazo a la oposición interna y al periodismo independiente », manifestó Rivero.

A la pregunta de por qué fueron tan pocos los que defendieron en Cuba a los disidentes condenados, el ex preso contestó que  »las estructuras de la sociedad son muy cerradas, hay mucho control », y que además, en los cubanos influye « el miedo ».

 »Pero sí creo que ha habido progresos muy lentos hacia zonas que uno no esperaba », indicó el disidente.

Un ejemplo de ello, aseguró Rivero, fue la aparición de las  »damas de blanco », un grupo de esposas de disidentes presos. Hasta entonces, los familiares de los detenidos temían involucrarse para no verse perjudicados o aumentar las penas de los encarcelados.

En los próximos años habrá movimientos  »lentos » de apertura, pronosticó Rivero, pero añadió: « No creo que los cambios sean mágicos ».

El poeta niega tener las vinculaciones con Washington que le imputó el gobierno cubano, y por las cuales lo condenó a 20 años de cárcel.

Ahora, Rivero prefiere mirar al futuro: aunque tiene ofertas para emigrar, no quiere hacerlo, desea escribir y disfrutar de su tierra.

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